El Calafate surgió como parador de carreteras en los tiempos que esta zona solo era habitada con el fin de criar ganado ovino para la comercialización de su lana.
Cuando el precio de la lana disminuyó, el negocio se tornó poco rentable y El Calafate fue perdiendo su principal actividad económica.
El nombre del lugar se debe al arbusto que crece en esta zona. A su vez el arbusto lleva el nombre de calafate debido a que en antaño, esta zona era donde se calafateaban barcos, que es el arte de impermeabilizar los barcos de madera. Actualmente el visitante podrá conocer y degustar el fruto de calafate en helados, licores y dulces.
Una vieja leyenda tehuelche concluye que “el que come calafate, vuelve”. |